Greenshines es una publicación para caballeros que está online desde el año 2001. Greenshines recibe entre 120.000 y 150.000 visitas cada día. Si no quieres perderte nada de lo que publique puedes recibir Greenshines en tu email.

Ahora mismo hay 4.473 personas online leyendo Greenshines contigo.



Basta, Santiago Abascal no es ni “el Donald Trump español” ni la “Alt-Right española”

Rajoy ha dicho, con respecto a Donald Trump y las medidas que ha tomado desde su investidura lo siguiente:

“Yo no estoy a favor ni de los vetos ni de las fronteras, ni creo que el mundo vaya a caminar en esa dirección, por tanto, espero que en el futuro esto se arregle y nos situemos todos en una situación de normalidad”.

No se trata solamente de que Rajoy no esté “a favor” de las fronteras, es el hecho de que considera que el mundo sin fronteras es “una situación de normalidad”. Desde ayer la gente está muy sorprendida con estas declaraciones, pero Rajoy viene repitiendo la misma idea desde hace al menos un año. El 20 de Febrero de 2015, hace casi dos años, Rajoy consideraba que el ideal europeo era “derribar fronteras artificiales o naturales en lugar de erigirlas” No sé exactamente a qué se refiere con derribar las fronteras naturales, si es que pretende hacer algo con respecto a Los Pirineos o al Estrecho de Gibraltar.

Estas declaraciones con respecto a las fronteras viniendo del Presidente son alarmantes si eres español y vives en España. Como dice Trump: un país sin fronteras no es un país. Que tu presidente, la persona encargada de tu seguridad, esté en contra de las fronteras podría considerarse un acto de traición.

Si intentamos hacer alguna equivalencia, el PP sería como el partido republicano y Rajoy vendría a ser una figura parecida a la de John McCain. Es uno de esos conservadores que cree que para ganar las elecciones hay que ser más “moderado”, que cuanto más te moderes si eres de derecha, cuanto más te acerques a la izquierda, más escaños ganarás. Son conservadores de pedir disculpas y pedir perdón, que pasan más tiempo atacando a otras figuras de derecha que a la izquierda, como es el caso de Rajoy con Trump.

Ni el partido republicano ni el PP son partidos de derecha. Los dos partidos son un teatro: una oposición controlada puesta allí para perder y para contener a los grupos de derecha, para que sientan que tienen representación. Todos los partidos importantes no solo de EEUU y de España, sino de todo Occidente se deben a los mismos intereses, y las diferencias entre los partidos son solamente cosméticas. Tanto el PP como el PSOE defenderían primero a la UE y a “la integración” que a España y a los españoles.

Trump no se parece a John McCain. Trump ganó las elecciones muy a pesar de su partido y de las cadenas de televisión y los periódicos en teoría de derecha. Tanto los republicanos, como Fox News como el Washington Post, ambos medios en teoría de derecha, han estado en contra de Trump desde el primer día de su campaña hasta el último. Se han sumado a la campaña de desprestigio de la izquierda en cada paso. ¿Por qué? Porque Trump ha sido el primer candidato en décadas en defender las fronteras y oponerse a la globalización.

No existe una figura como Trump en España todavía. Tenemos a dos partidos ineptos haciendo una pantomima de democracia pero defendiendo los intereses de los que les financian, de los grandes bancos y las élites globalistas. Tenemos un presidente en teoría conservador que no cree en las fronteras y un ex-presidente que considera que la tierra no pertenece a nadie más que al viento. Uno pudo haber dado el discurso del otro sin problema, la única diferencia es la careta de amabilidad o antipatía hacia el empresario y el rico.

Antes de que cualquiera vaya a mencionar al dirigente de Vox como alternativa, Vox es un partido que no sabe ni lo que es, ni a lo que representa. Hasta ayer era un partido libertario enfadado con los musulmanes pero muy a favor de la conservación del medio ambiente. Vox tiene un logo que parece el logo de una compañía de telefonía móvil, un eslogan que no significa nada “tu voz en el congreso” que ni siquiera es fiel a la realidad porque no tienen ni un escaño, por lo tanto ni forman parte del congreso ni expresan la voz de nadie allí. Vox tiene políticos que nos escribieron emails llamándonos racistas, y un dirigente que se perfila la barba meticulosamente y se hace fotos para instagram levantando pesas con doce hashtags y un montón de emojis.

Vox es un partido de mercenarios que se han apuntado al carro de la derecha alternativa a última hora, que va improvisando según sople el viento.

No es que tenga nada personal en contra de Santiago Abascal ni de su cuenta de Instagram. Simplemente no me gustaría que la cara visible o el representante de la derecha alternativa en mi país parezca un tronista. No creo que una persona de estas características sea lo suficientemente serio o tenga el coraje que hay que tener para tomar las decisiones difíciles. Trump hace lo que hace porque puede. Porque no le importa tener a todo el mundo en su contra, porque sabe en todo momento cuál es su lugar. No me atrevería a decir lo mismo de Santiago Abascal a juzgar por su imagen en internet y lo que proyecta en las tertulias, parece una persona que busca constantemente la aprobación de los demás.

En España no hay una alternativa y tampoco la hay en Francia. Marine LePen es una política de carrera que también le debe su partido a intereses globales, a préstamos de bancos checos, bancos rusos, le debe el partido a donaciones de Emiratos Árabes Unidos y de Irán.

Lo que España necesita es una figura independiente sin un partido detrás, que no le deba su popularidad ni su campaña a nadie. Pero en España según tengo entendido para presentarse a unas elecciones generales tienes que formar parte de una “agrupación de electores” o de un partido político. También hay un límite de donaciones de 100 mil euros de un mismo particular, así que parece imposible que un candidato independiente pueda financiarse su propia campaña política como lo ha hecho Trump, para poder competir con los demás partidos tienes que recibir financiación del Estado. En resumen: es imposible presentarse a las elecciones si no eres un partido político cliente del Estado. Parece que la única puerta abierta que le quedaría a alguien con las características de Trump es dar un golpe de Estado. No digo que esté a favor de ello, sino que es la única alternativa posible de que algo así pase en España mañana.

31/01/17 | enlace

GREENSHINES.COM