George Bush aprieta una mano en Haití, se limpia con la camisa de Clinton.

Me imagino ahora mismo una acalorada discusión en el vecindario en donde esto sucedió por saber quien tuvo la fortuna de ser despreciado por Bush. Quien gane este honor, será coronado como rey de reyes y tendrá el privilegio de acostarse con todas las vírgenes y esposas de la comunidad, tal como reza la milenaria tradición. Correrá sangre, eso es seguro.

25/03/10 | enlace

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