He de reconocer que nunca he sido un gran fan de South Park pero tampoco me cuesta admitir que, de vez en cuando, la serie de Matt Stone y Trey Parker tiene auténticas genialidades y esta es una de ellas. En uno de los episodios de la serie, miembros del gobierno norteamericano acuden a famosos directores de Hollywood en busca de ideas cuando se desata una enorme crisis nacional después de que un grupo de terroristas musulmanes haya secuestrado su imaginación. Por ello, deciden pedir ayuda, primero a M. Night Shyamalan , después a Michael Bay y, tras el fracaso de estos, a Mel Gibson. Impagable.