Los hombres de verdad se tatúan los ojos

No creo que la vida en prisión pueda llegar a ser del todo aburrida. Pasar todo el día intentando evitar que te apuñalen los riñones con un destornillador oxidado o que un gigantesco gordo guatemalteco te sodomice a muerte en los baños debe tener su cuota de emoción.

Aún así, siempre hay vacíos a lo largo del día, que facilmente se podrían llenar (dios no lo permita) leyendo un libro o haciendo un curso de tejido crochet por correo. O de la nada puedes empezar a tatuarte los ojos, seguramente es lo que los hombres de verdad harían.

11/01/10 | enlace

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