Desde pequeño me han gustado los relojes y, hasta que no me compraron un Commodore 64 allá por el año 83, los relojes eran lo más parecido a un ordenador con lo que yo había tenido contacto; estaba obsesionado con ellos. Me gustaban los relojes digitales, los botones, las alarmas, los cronómetros, etc. Mis relojes favoritos siempre fueron los Casio. Tuve bastantes, de bastantes marcas, pero recuerdo sobre todos los Casio, y sobre los Casio, uno con 12 alarmas, el Casio Melody 408. No recordaba el nombre, lo he tenido que buscar. Después llegó el Commodore y, con el tiempo, fui dejando de lado mi afición a los relojes y a las Game & Watch, que vinieron poco más tarde, y me centré en los ordenadores.
Hoy me he encontrado con fotos de este reloj del que no tenía ni idea de su existencia. El Seiko 0614-5000, fabricado en 1973, conocido también como Seiko 06LC, fue el primer reloj digital del mundo con pantalla LCD de seis dígitos que mostraba la hora completa de forma continua. Revolucionó la eficiencia energética de los relojes digitales de esa época, como el Hamilton Pulsar P1 de oro, que se considera el primer reloj digital de pulsera y fue lanzado en abril de 1972 por mas de $2000 que es lo que costaba un coche de media en aquella época. La caja del Seiko 06LC estaba fabricada en titanio, la primera de este material fabricada por Seiko.
Lo veo y me parece que es el Apple Watch de esa época. Claro, en esa época la gente estaba más tiesa que ahora y además no existia esa pasión que hay ahora por la nueva tecnología. Hoy todo el mundo va con un Apple Watch y no creo que todo el mundo fuese por la calle entonces con un Seiko 06LC, pero, a nivel objeto y avance tecnológico, está totalmente a la misma altura.
Dejo por aquí esta foto de James Bond, que usaron para promocionar la película "Live and Let Die", con un reloj Hamilton, que, a pesar de no ser un Hamilton P1, es un P2 —que ya salió a un precio más asequible al año siguiente—, y no era de oro como el P1 sino de acero. Me parece una gran fotaza.
Escribiendo esto me doy cuenta de que tengo muy claras mis prioridades en la vida, que son dejando a un lado a Dios y a mi familia: ordenadores, tetas, relojes y la pintura. Sin que ese sea el orden.